sábado, 2 de julio de 2011

Del soldado

Aucune bête au monde
ne ferait ce que l'on a fait.
Gral. Marcel Bigeard.

Alguna vez quise hacer la guerra, acercarme al último umbral, averiguar sí permanecería firme, de pie en el último e insensato desafío, como aquellos viejos soldados acorralados en el ocaso de un imperio. Solo encontré sangre, gritos, sudor, el miedo por supuesto, y, hasta el absurdo, el destello de una absoluta belleza.
Existen lugares, os lo aseguro, en los cuales no hay besos, ni luz, nada, lugares donde hasta el miedo muere y solo se oye la sorda y ciega vibración de mariposas de acero, y el polvo.
Apenas creíamos en nosotros, y los ojos de los muertos no tenían nombre. No había esperanza, morir o vivir era indiferente.
Ahora que soy un viejo soldado, que ha vivido en una llaga de indiferencia, Tú, de una sola palabra, has abierto un abismo más profundo que una batalla.
No preguntéis por qué sangro, después de tantos años.

8 comentarios:

Respirando entre palabras. dijo...

No, solo preguntaré: Cual fue esa palabra?

Toni Barnils dijo...

Todas las batallas son distintas. Siempre será peor la última, pero nunca ha de ser la definitiva. Todos somos soldados, todos curamos nuestras heridas y nuestro honor está en esperar la siguiente ... y no importa la palabra, solo el haber aprendido en la batalla...

Hoy, más que nunca, un abrazo.

Anónimo dijo...

Una actitud, un gesto, darse la media vuelta y alejarse.. al igual que una palabra, también crean profundos y negros abismos...

Jenny Morales

OZNA-OZNA dijo...

sensibles y profundas letras nos regalas insigne poeta, infinitas gracias por hacernos participes de ellas, un besin de esta admiradora.

Isolda dijo...

Absolutamente de acuerdo con la cita. Me gusta tu texto, que interpreto basado en dos batallas. Trágico y desgarrador, como son ambas. No pregunto, supongo que también es una palabra ambivalente.
Besos que borren heridas.

Charcos dijo...

la descripción es estremecedora de un dolor vacío a un abismo que sangra.

me impresionaste

besicos

María Socorro Luis dijo...

La cita tan certera.

y el texto desolador en sus dos vertientes.

Y muchos besos para el viejo soldado triste y melancólico.

Leonel Licea dijo...

Las guerras siempre nos dejan huellas, José, y a veces nos dejan sangrando para siempre.
Un abrazo.
Leo