lunes, 1 de agosto de 2011

La disparition du monde réel (Bilingüe)


La photographie, comme la mort, signifie la fin du réel; elle est l’outil idéal pour faire disparaitre le monde. «Disparition du réel», auquel se substitue une série de simulacres qui ne cessent de s'auto-engendrer. «Réel» réduit aux seuls signes autoréférentiels de son existence. Chaque image est un évanouissement sans lendemain.  (Extraits sur Baudrillard)

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L’erreur a été de croire aux signes comme à la vérité du monde inversé, alors qu’ils ne sont que le prolongement, les agents aux ordres de la subordination… « La séduction représente la maîtrise de l'univers symbolique » donc la réalité du pouvoir. L’erreur a été de croire aux mots comme à un cri échappé de la réalité masquée, comme à la vérité qui pénètre au-delà. Alors que, en buvant son café du matin face à toi, et parfois l’odeur de ton sexe sur les doigts, il ignore tout de ta réalité. La sais-tu toi-même? L’erreur a été de croire aux images, d’y croire comme à un don, alors qu’elles n’étaient que le signe de la distance, de l’absence réelle. Le signe d’une intimité insignifiante. L’erreur a été de souffrir dans l’obscène de la surexposition, alors que ce n’est que le signe fragmenté de la mort du réel, un objet-sujet autonome et déconnecté de son origine … On ne peut même plus croire au frémissement d’un baiser, il peut être nié d’un seul signe: je t’aime / je ne t’aime. Et pourtant j’ai fracassé ma vie, littéralement, pour un seul mot. La véritable ironie est que je pourrais y croire, d’un seul mot. Indifférent à l'évanouissement du réel...

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La desaparición del mundo real

El error fue creer en los signos como en la verdad del mundo invertido, y tan sólo son el prolongamiento, los agentes a las órdenes de la subordinación. "La seducción representa el control del universo simbólico " es decir la realidad del poder. El error fue creer en las palabras como si fueran un grito escapado de la realidad enmascarada, como en la verdad que penetraba más allá. Mientras que, bebiendo su café de la mañana, frente a ti, y a veces el olor de tu sexo en las yemas, ignora todo de tu realidad. ¿Tú misma, la conoces? El error fue creer en las imágenes, creerlas como si fueran una entrega, y sin embargo sólo eran el signo de la distancia, de la ausencia efectiva. El signo de una intimidad insignificante. El error fue sufrir en el obsceno de la sobreexposición,  que no es nada más que el signo fragmentado de la muerte de la realidad; un objeto-sujeto autónomo y desconectado de su origen. Ni siquiera podemos creer en el temblor de un beso, este puede ser negado por un solo signo: te quiero / no te quiero. Y sin embargo rompí mi vida, literalmente, por una sola palabra. La verdadera ironía es que podría volver a creer, de una sola palabra, indiferente al desvanecimiento de la realidad...




2 comentarios:

azpeitia dijo...

Me gusta leer en francés porque es mi segunda lengua, no en vano he nacido en la frontera de Francia en San Sebastián.
Me gusta tu estilo...en mi página he publicado alguna poesía en francés de mi autoría...me alegro entrar en contacto contigo...un abrazo desde Zuhaitz-Ondoan de azpeitia

Leonel Licea dijo...

Se siente sincero el sentimiento que brota de estos versos hechos prosas.
Un abrazo.
Leo