jueves, 24 de marzo de 2011

Les ponts des mots / Los puentes de las palabras.

Dans un virage imprévu, nonobstant l’angle du nombril, j’ai pris un chemin de traverse, et je me suis heurté à la posture fœtale. Non je n’entrerai pas dans le jeu : « j’ai rêvé d’un amour, non ce n’était pas un amour » Tragique, le hasard sans finalité, désincarnée, insignifiante, dans le pur phantasme, déserté par le corps. Mais je cherche. Mais je cherche quoi, dans les entrailles des oiseaux morts, enfermés, dans le j’y suis, je n’y suis pas… Les mots circulent, et j’ai un mal fou à les attraper, bien qu’ils se transforment au fond de ma poche. Enfin, ce sont des histoires de passeurs de ponts, les mots.
La question étant : dois-je traverser ou me laisser traverser?

En una curva imprevista, no obstante el ángulo del ombligo, tomé un atajo, y me topé con la postura fetal. No, no entraré en el juego: soñé con un amor, y no era un amor. El juego que ata en la negación. Trágico, el azar sin finalidad, desencarnado, insignificante en una visión de puro fantasma, desarraigado del cuerpo. Sin embargo, busco. ¿Pero qué busco, en las entrañas de las aves muertas? Pájaros encerrados en el estoy aquí, y no estoy aquí… Las palabras circulan, y no consigo atraparlas, aunque se transformen en el fondo de mi bolsillo. En fin, son historias de barqueros, de puentes, las palabras.
La cuestión es: ¿Debo atravesar o dejarme atravesar?

4 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Atravesar o dejarse atravesar?...

Creo que ambas cosas son complementarias y necesarias.

Mil besos José María.

Gustavo Pertierra dijo...

Cuanta belleza hay en lo que has escrito y esa pregunta final, cuantas veces me la he hecho.
Me alegra verte de vuelta en tu sitio.
Un afectuoso abrazo, compañero.

[Ly]* dijo...

Con las palabras no hay alternativa, uno se deja atravesar.

Elvira Daudet dijo...

Querido amigo:

Qué brillante poema, lleno de inteligencia, de belleza acumulada en lecturas bien asimiladas.Felicidades, José María, me gusta muchísimo.

Gracias por tu inteligente e irónico comentario.
Un abrazo
Elvira