Encaje negro
y humedad de trinchera,
los rizos en copa de elixir
y rastro de rímel
en la boca del marinero;
aritmética del orgasmo,
un día de sombreros grises
y sabanas color de sangre.
Después,
hablando de un cartel
y del olvido de los besos,
la intimidad
de su dulce voz decía: no te engañes,
la admiras y la amas;
así, de una evidencia,
me desnudó hasta los huesos.
No pasa nada,
la vida muere en su pequeñez
y la naranja
en el silencio amargo
de un azul metamorfosis.
Maddona, Don't cry for me Argentina
Hace 1 día



